
Qué extraño verme en un espejo que no buscaba, que no esperaba, pero que me habló, que me dijo que podía sonreír, sin temer. En ese espejo me veo y tiemblo, pues me reconozco en mis propios enigmas, bipolaridades; y puedo ser genuina, pues el espejo me dice quién soy y me deja ser libre.
El espejo se acerca me susurra secretos al oído, y se prenden las lámparas en mis ojos, sonrío como a él le gusta, y me duele la mandíbula de tanto reír, porque la risa no sólo se dibuja en mis labios, sino me ilumina el rostro, me cruza las venas y baila en mis pies, la risa me contagia, me encumbra, me desbarata de tantos compases.
Y yo danzando en la melodía de mi risa infinita, sonora y encantada, y a la luz de mi espejo me entrego, a la fiesta de mi yo reflejado en él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario